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04-02-20 Novedades

Volver a la actividad física Post Vacaciones

Cómo retomar la actividad física después de las vacaciones sin correr riesgos para grandes y chicos

El chequeo preventivo es un examen de salud que permite detectar precozmente patologías ocultas o bien evaluar los diversos factores de riesgo cardiovasculares como son la hipertensión arterial (o presión alta), diabetes, sobrepeso u obesidad, dislipémias, sedentarismo, tabaquismo o estrés.


Bajo la denominación “chequeo” se incluyen tres cosas: el interrogatorio médico, el examen físico del paciente y un conjunto de estudios diagnósticos. Esto permite identificar alteraciones con premura permite realizar recomendaciones oportunas e incrementar el éxito terapéutico.


Como segundo paso existen estudios complementarios básicos. Lo conveniente es comenzar por un análisis de laboratorio y luego continuar con radiografías, electrocardiograma, ergometría y ecocardiograma doppler, entre otros. De encontrar anomalías o si el paciente ya posee antecedentes patológicos, se pueden solicitar estudios de mayor complejidad que son de suma utilidad para direccionar el diagnóstico, seguimiento y posterior tratamiento.


“Con la tecnología que contamos hoy y un circuito correctamente organizado, todos estos estudios los podemos realizar en aproximadamente dos o tres horas, por lo que el tiempo para visitar al médico ya no es una excusa”, explica el Dr. Hernán Provera, médico cardiólogo y Coordinador del Área de Prevención Cardiovascular en INEBA.

 

¿Estoy apto para hacer actividad física? 


El certificado de aptitud física es un requisito fundamental para la práctica segura de cualquier tipo de ejercicio físico y/o deporte. Su principal objetivo es detectar patologías y prevenir riesgos.


“Realizar ejercicio físico sin saber si estamos en condiciones de hacerlo supone un riesgo para nuestra salud. Para disminuir ese riesgo, es vital contar con un certificado de aptitud física y seguir las pautas médicas según las condiciones de cada paciente en particular”, explica el especialista.


El certificado atestigua la aptitud física del individuo, considerando su edad, sexo, antecedentes y actividad deportiva a desarrollar (competitiva o recreativa).


La certificación comprende tres áreas: clínico / pediátrica, traumatológica y cardiovascular (para identificar patologías cardiovasculares preexistentes ocultas y relevantes para reducir el riesgo de muerte súbita asociado a la práctica deportiva).


Quienes practiquen deportes competitivos o extremos deben realizarse un chequeo cardíaco para conocer el estado de su corazón y así saber si pueden someterse a ese tipo de esfuerzo. En estos casos la evaluación mínima de primer nivel debe comprender un interrogatorio, un examen físico, un electrocardiograma de reposo y una ergometría de 12 derivaciones en mayores de 40 años o bien en mayores de 30 con factores de riesgo coronario, además de un ecocardiograma doppler en el caso de deportistas de alto rendimiento mayores de 16.


Lo importante para los más chicos


Para los más chicos existe el apto físico escolar. Este es el certificado anual que solicitan las escuelas o colegios a los niños y adolescentes para tener un registro de su estado de salud al momento de comenzar las clases. El certificado determina si el chico puede o no participar en la clase de educación física y se rige con los mismos principios del apto que puede solicitar una institución deportiva o gimnasio.


“Si bien el examen cardiovascular es de suma importancia, el médico cardiólogo por sí solo no emite el apto físico definitivo. Es un eslabón más del enfoque multidisciplinario del paciente, dado que, si bien una persona puede estar apta desde el punto de vista cardiovascular para realizar un ejercicio, puede ser portadora de otras patologías no cardíacas como asma bronquial o epilepsia, por mencionar algunas, que desaconsejan o pueden limitar los ejercicios físicos”, aclara el cardiólogo.


Además de cumplir con las instituciones educativas, estos certificados permiten a los padres conocer el estado de salud de sus hijos, detectar posibles enfermedades y fomentar la cultura de la prevención.


Fuente: INEBA

 

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