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15-11-20 Novedades

Día de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica

EPOC: al momento ningún estudio demostró mayor riesgo ante el COVID-19

Buenos Aires, noviembre de 2020.


La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es una patología que afecta principalmente las vías respiratorias, lo que genera obstrucción bronquial y, que si bien se puede prevenir, una vez que aparece no es totalmente reversible.


La misma se caracteriza por episodios de bronquitis crónica y/o enfisema (destrucción de la arquitectura pulmonar) y los síntomas típicos son  falta de aire, tos, catarro bronquial y silbidos en el pecho. Su prevalencia está directamente relacionada al hábito de fumar, aunque también hay que  considerar otros factores tales como el humo de leña, antecedentes de infecciones respiratorias o asma mal tratado en la infancia, así como también la exposición a gases ambientales.


Aproximadamente unas 350 millones de personas padecen esta enfermedad a nivel global,  causando alrededor de 3 millones de muertes por año (5.6% de las muertes mundiales) dato que la posiciona como la cuarta causa de muerte en el mundo.


La EPOC no sólo afecta al aparato respiratorio, sino que tiene también manifestaciones cardiovasculares, afectación de músculos y huesos, depresión y anemia, entre otras consecuencias. A medida que la patología progresa se disminuye la función pulmonar y la actividad física se nota seriamente limitada, lo que dificulta la capacidad de los pacientes de llevar una vida plena, interfiriendo con las tareas diarias


“Se debe sospechar la posibilidad de EPOC ante todo paciente con más de 40 años tabaquista activo o que haya fumado como mínimo un paquete de cigarrillos por día durante 10 años  y que presente síntomas respiratorios crónicos como falta de aire o tos habitualmente matutina y con expectoración, o aunque no tenga síntomas también debería pensarse en un grado leve de enfermedad”, comenta el Dr. Gastón De Stefano, médico neumonólogo de INEBA.


Si bien los pacientes con EPOC son un grupo de riesgo per-se ante las infecciones virales o bacterianas porque con frecuencia causan exacerbaciones de esta enfermedad, es decir, empeoran sus síntomas; en el caso particular de COVID-19 hay numerosos estudios que están evaluando la relación de pacientes con EPOC y el virus del SARS-CoV-2 para saber si este grupo de pacientes tiene más riesgo de infectarse y de presentar formas más graves. Por el momento estos estudios no han podido confirmarlo.


Hay investigaciones que están analizando el impacto del tabaco en las personas con infección por coronavirus y se ha observado que en comparación con los exfumadores y personas que nunca han fumado, los fumadores activos presentan un mayor riesgo de complicaciones graves.


En este sentido, varias guías clínicas y sociedades científicas han publicado una serie de recomendaciones a seguir para los pacientes con EPOC.


·         En primer lugar, una de las recomendaciones más claras e importantes para mantener estable la enfermedad pulmonar es continuar con el tratamiento pautado sin suspender los broncodilatadores con o sin  corticosteroides inhalados, ya que no hay ninguna evidencia de que deban evitarse.


·         En caso de necesitar oxígeno, el paciente lo debe utilizar siguiendo las recomendaciones generales.


·         En relación al tratamiento, se recomienda evitar el uso de nebulizaciones y sustituirlas por inhaladores presurizados (MDI) conectados a una cámara espaciadora. O bien, cambiar a un dispositivo de polvo seco.


·         Los MDI y dispositivos de polvo seco deben desinfectarse una vez al día con una solución de alcohol/agua 70/30%.


·         Las aerocámaras y espaciadores deben ser de uso individual y su desinfección también debe ser diaria.


·         No compartir los dispositivos.


·         En caso de tener que concurrir a un servicio de urgencias, llevar los dispositivos propios.


Las principales herramientas para su diagnóstico precoz


Para poder diagnosticar EPOC, la espirometría es el método más utilizado. Consiste en un estudio sencillo, no invasivo, en el que el paciente solo debe soplar en un dispositivo que permite evaluar la capacidad pulmonar y detectar las obstrucciones al flujo aéreo persistente luego de administrar broncodilatadores y así poder estadificarlo desde grado leve a muy severo.  


Otro de los estudios útiles para el diagnóstico y la evaluación de la EPOC es la tomografía computada  (TC), que permite apreciar con mayor precisión el grado de afectación de las principales regiones anatómicas implicadas en el desarrollo y caracterización de la enfermedad: la destrucción del parénquima pulmonar con la aparición de enfisema, la inflamación de las vías respiratorias de pequeño calibre y las alteraciones de la vascularización pulmonar.


“La posibilidad de utilizar la tomografía en fases tempranas de la enfermedad nos permite obtener parámetros que facilitan una caracterización morfológica del parénquima y las vías respiratorias que sirven para establecer un diagnóstico precoz, antes, incluso, de que aparezca la afectación espirométrica y de alteraciones visibles en la radiografía de tórax. También es útil para clasificar por fenotipos con mayor precisión, predecir la respuesta a los tratamientos y anticipar los comportamientos evolutivos en cada caso”, explica el especialista.


“Hasta ahora, la exploración del parénquima pulmonar mediante tomografía computada nos ofrecía la posibilidad de visualizar de forma semi-cuantitativa la presencia de patrones enfisematosos. Sin embargo, con los nuevos programas informáticos, se puede calcular el porcentaje exacto de enfisema existente, tanto de forma global como por áreas específicas, y valorar las vías respiratorias de mayor calibre de forma directa, midiendo el grosor de la pared y la luz bronquial, mediciones que se correlacionan con la respuesta a broncodilatadores y la  declinación  de la función pulmonar”, concluye el Dr. De Stéfano. 


Fuente: INEBA

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