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19-06-19 Novedades

Demencia Vascular

Afecta a un 20% de los adultos mayores y es común en pacientes que hayan sufrido un ACV.

La demencia vascular, una de las pocas formas de demencia que puede ser prevenida con hábitos saludables

 

Afecta a un 20% de los adultos mayores y es común en pacientes que hayan sufrido un ACV. La misma se asocia a factores de riesgo no modificables como la edad, la educación o la genética, pero también a otros modificables como la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, la obesidad y el sedentarismo.

 

La demencia se caracteriza por una disminución de las funciones cognitivas que impactan en la funcionalidad de un individuo.  Las mismas se han convertido en un serio problema de salud pública impactando no solo en las personas que la padecen, sino en su familia y en toda la sociedad. Este problema va en aumento de la mano del incremento de la expectativa de vida y la alta prevalencia de factores de riesgo cardiovasculares.


“La demencia vascular es la segunda causa de demencia y afecta aproximadamente al 20% de los adultos mayores, siguiendo a la Enfermedad de Alzheimer que representa entre el 60 y el 70% del total de las demencias. En muchos pacientes se presentan ambas patologías por lo cual la causa de su déficit cognitivo es “mixto”. Se sabe que la presencia de enfermedad cerebrovascular empeora el curso evolutivo de la Enfermedad de Alzheimer”, explica la Dra. Verónica Somale, médica neuróloga y Jefa del área de Neurología Conductual de INEBA.


Alois Alzheimer describió la enfermedad que lleva su nombre en 1906 en una paciente de 51 años. Pocos años después, en 1910, el psiquiatra alemán Emil Kraepelin clasificó en su Manual de Psiquiatría a las demencias separándolas en preseniles (enfermedad de Alzheimer de causa neurodegenerativa) y post seniles, cuya causa más común era la “demencia ateroesclerótica” (causa vascular).

Con el avance del conocimiento esta división se dejó de lado reconociéndose en la actualidad que ambas demencias pueden darse en cualquier edad siendo más frecuentes a partir de los 65 años.


En 1974 un prestigioso neurólogo canadiense llamado Vladimir Hachinsky y su equipo publicaron en la revista científica “Lancet” sobre las causas vasculares que llevan a la demencia. Ellos describieron que cuando la demencia se debía a enfermedad vascular la causa eran infartos cerebrales - ya sea de pequeñas o grandes arterias cerebrales – y la denominaron “demencia multiinfartos” (DMI). El término DMI se convirtió en sinónimo de demencia debido a enfermedad cerebrovascular, implicando que los infartos múltiples eran la única causa de demencia vascular.


En los años siguiente se reconocieron otros mecanismos que pueden llevar a la demencia vascular tales como la presencia de un infarto único que afecta una zona estratégica del cerebro (tálamo, ganglios de la base, etc.), hemorragias cerebrales grandes o pequeñas, hipoflujo cerebral, enfermedad de pequeños vasos que afectan a la sustancia blanca del cerebro, etc. Se sumaron además algunas causas genéticas. Es por este motivo que el viejo concepto de DMI le dio lugar al de demencia vascular.

Este tipo de demencia puede darse como consecuencia de un accidente cerebrovascular (ACV) isquémico o hemorrágico.


“Se sabe que un tercio de los pacientes que sufren un ACV pueden desarrollar demencia. El haber sufrido uno de estos accidentes cerebro vasculares doblega el riesgo de padecerla si se lo compara con sujetos de la misma edad que no sufrieron uno. Durante el primer año los riesgos de deterioro cognitivo son nueve veces más altos y solo baja a cuatro veces en los años subsiguientes. Por esto la principal consecuencia del ACV a largo plazo es el deterioro cognitivo o demencia. Si bien los ACV son una de las causas de demencia vascular, los micro infartos producto de la enfermedad de los pequeños vasos cerebrales son por lejos la causa más frecuente de demencia vascular, sin haber tenido un ACV clínico”, explica la especialista.


La demencia vascular se asocia a factores de riesgo no modificables y los modificables.


Entre los primeros están la edad, los años de educación y los factores genéticos (ej. CADASIL que es una arteriopatía cerebral autosómica dominante con infartos subcorticales y leuco encefalopatía, que se da por una alteración de un gen ubicado en el cromosoma 19).


Entre los factores modificables los más fuertemente asociados a la demencia son la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia y la diabetes como así también el tabaquismo, la obesidad y el sedentarismo.


Teniendo en cuenta que la demencia de cualquier etiología implica un deterioro cognitivo que impacta en las capacidades de que una persona pueda valerse por sí misma y marca el final de un proceso cognitivo, en los últimos años surgió el concepto de “deterioro cognitivo vascular” para definir a sujetos que ya tienen una dificultad cognitiva de causa vascular pero que aún son auto-válidos.


“Este concepto es de suma importancia ya que permite a los médicos - a través de un examen clínico vascular (toma de la presión arterial, análisis de sangre para controlar el colesterol la glucemia, etc.) - pesquisar estos factores precozmente. Frente al hallazgo de uno de estos factores de riesgo mencionados se pueden realizar controles neurológicos (neuroimágenes, evaluaciones cognitivas) que permitan identificar sujetos con posible deterioro cognitivo y realizar tratamientos preventivos tempranos”, comenta Somale.


Así como en la enfermedad de Alzheimer la pérdida de memoria inmediata es su principal manifestación cognitiva, en el deterioro cognitivo vascular o en la demencia vascular las funciones ejecutivas (capacidad de planificar, organizar, tomar decisiones, etc.) las funciones atencionales y el enlentecimiento en los procesos de información son los procesos cognitivos más afectados en su inicio. Además de estos síntomas, son frecuentes manifestaciones conductuales como la depresión y la apatía.


“Algo importante a resaltar es que la demencia vascular se asocia claramente a factores de riesgo vasculares que son plausibles de ser modificados a través de cambios en el estilo de vida como mantener una dieta saludable o realizando actividad física; además de que pueden ser tratados farmacológicamente. Esto hace que la demencia vascular sea una de las pocas causas de demencias que puede prevenirse”, concluye la neuróloga.


Fuente: INEBA

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