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11-06-21 Prensa

Ayudas para la memoria

Cómo usar contraseñas seguras y jamás olvidarlas: 3 técnicas efectivas

Crear claves difíciles evita hackeos y estafas, ¿pero cómo recordarlas? Métodos y tips de neuropsicólogos


Ante la ola de hackeos y estafas por Internet, se insiste mucho en usar contraseñas difíciles: nada como "12345678" o la fecha de nacimiento, sino códigos como 12D-46*G1[cv56]. Lo que pocos enseñan es cómo hacer para tener claves seguras y a la vez no estar olvidándolas a cada rato. Hay distintas técnicas que lo permiten.


Cuando se repasan todos los requisitos que según expertos debería cumplir un password para ser robusto, pareciera imposible memorizar ni siquiera uno:


  • Tener mayúsculas, minúsculas, números y símbolos 
  • Tener al menos 8 o 10 caracteres de largo
  • No incluir números ni letras en serie (como 1234 o abcd)
  • No incluir datos personales fáciles de adivinar (como el DNI, el domicilio, el nombre de un hijo, etc.)
  • Usar en cada sitio web una clave distinta a la empleada en otras y a las creadas en el pasado
  • Cambiar las claves con frecuencia

Para colmo, hoy cada persona debe usar muchísimas claves: la del home banking, la de la tarjeta de crédito, la de AFIP, la de ANSES, la del email, una por cada red social, otras para comprar online... y muchos etcéteras.

 

Sobrecargados de información


"Al cerebro hoy se le exige mucho más que en otras épocas. Está sobrecargado​, ya no podemos retener tanta información", reflexiona María Roca, doctora en Psicología y subdirectora del Departamento de Neuropsicología del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO).


Según la experta, eso contribuye a los olvidos frecuentes de claves. También influyen, dice, el estrés con que se vive y que las numerosas claves encima deben crearse según reglas de seguridad que no se adaptan a cómo procesa la información el cerebro humano.


El gran problema, plantea Roca, es que siguiendo las pautas recomendadas se obtienen códigos que no significan nada para nosotros.


"Eso atenta contra la lógica de la memoria, que funciona mejor cuando uno le puede dar sentido a aquello que quiere recordar y cuando lo puede asociar a algo familiar", afirma.

 

Aun así, utilizar contraseñas fuertes y jamás olvidarlas es una misión posible. Lo que se necesita es adoptar ciertas estrategias para ayudar a la memoria​.


Ningún método es infalible y cada persona deberá evaluar cuál le resulta más útil. A continuación, tres caminos muy utilizados, con sus pros y sus contras.


Método 1: anotar las claves en papel (pero divididas y bajo llave)


Muchas personas, en especial adultos mayores, optan por tener en un cuaderno o libreta todas sus claves anotadas.


Así pueden usar passwords fuertes y consultarlos fácilmente​ si se los olvidan. Pero hay un grave peligro: que esos papeles caigan en malas manos.


Es decir, que alguien logre robarlos o sacarles fotos, y obtenga así todo lo necesario, por ejemplo, para vaciar la cuenta bancaria de la persona o hacer trámites online a su nombre.


Por eso, quien opte por este método debería tomar al menos estas precauciones adicionales:


-Información dividida. Se puede tener dos (o más) cuadernos guardados en lugares distintos y anotar en cada uno sólo la mitad de cada contraseña.


Por ejemplo, si la clave del banco es "NoMe.Acuerdo5798", en un cuaderno se anotará "NoMe.Ac" y en el otro, "uerdo5798". Eso dificultará el eventual robo de la información.


-Guardado seguro. Los cuadernos con claves deben estar bien escondidos o protegidos bajo llave en cajas fuertes. Es decir, el mismo modo que se cuidaría el dinero al que dan acceso las contraseñas.

 

Método 2: usar un gestor de contraseñas


La estrategia del cuaderno tiene una versión digital. Consiste en guardar todas las contraseñas no en papeles, sino en Internet, en un sitio especial, protegidas por una contraseña madre.


"Para ayudarte a recordar todas tus contraseñas podés usar un gestor de contraseñas. Es como un depósito digital seguro en el que guardás todas y necesitás una clave maestra para entrar a él", explica a Clarín Martín Alejandro Lammardo, del equipo de Ciberseguridad de Santander Argentina.


Los gestores son aplicaciones que se bajan al celular y se instalan en la PC. Sugieren claves híper fuertes para cada sitio y las almacenan. Hay opciones gratuitas y de pago, que se pueden consultar en esta nota


¿Desventajas de los gestores? Principalmente, que se terminan dejando datos personales híper sensibles en manos de un tercero: una empresa que, como todas, también puede sufrir un robo de datos.

 

Método 3: confiar en el cerebro, pero ayudarlo con reglas de memorización


Según los expertos, la mejor opción de todas puede ser tratar de recordar todas las contraseñas. Pero eso sólo será posible si se ayuda al cerebro.


¿Cómo? Generando claves difíciles de adivinar, aunque fáciles de recordar por estar vinculadas a recuerdos muy significativos o por estar basadas en reglas lógicas.


"Las contraseñas suelen olvidarse cuando son arbitrarias. Los recuerdos, si no están asociados a datos propios, son más vulnerables", explica Sandra Vanotti, neuropsicóloga del Instituto de Neurociencias de Buenos Aires (INEBA).


"Por eso -sugiere- lo más importante es usar claves que se asocien familiarmente a la persona, como nombres de conocidos, lugares de vacaciones, gustos o hobbies, entre otros."

 

Apuntar al pasado


"Desde las Neurociencias se sabe que lo aprendido hace mucho es probable que no lo olvidemos tan fácil como lo aprendido más recientemente", indica María Roca, de INECO.


Y agrega: "En este sentido, puede facilitar el recuerdo el uso de números que no puedan asociarse a nosotros en la actualidad, pero que hayamos aprendido hace tiempo".


¿Ejemplos? Los de direcciones de la infancia o los números de teléfono de los amigos de la niñez.


Usar datos personales, pero modificados


Roca también sugiere usar datos personales actuales en las claves, pero cambiados con reglas fáciles de recordar.


Así, en vez de emplear los números de la dirección (por ejemplo, 2482), elegir las cifras anteriores (1371) o las posteriores (3593).


Algo similar se puede intentar para usar el nombre de un hijo, escrito con las letras que siguen en el abecedario: en vez de "Pedro", "Qfesp".

 

Usar frases largas con sentido


En el equipo de Ciberseguridad del banco Santander sugieren que, en vez de códigos complejos, la gente utilice frases largas significativas.


"Las frases de seguridad de 3 a 5 palabras, o más, pueden ser incluso más seguras y son más fáciles de recordar. Por ejemplo, 'MiToyotaEtiosesgris', 'ComoasadoalaparrillalosDomingos' o 'Megustamirarcanal13”, grafican.


Construir claves con iniciales de palabras


Una vuelta de tuerca para lo anterior es recordar frases largas, pero tomando sólo la primera letra o las dos primeras letras de cada una de sus palabras.


En el caso de "Megustamirarcanal13", se la podría convertir a "Mgmc13" o -mejor- a "MeGuMiCa13". Y para mayor seguridad, sumarle símbolos al principio y al final: "/MeGuMiCa13/".


Con este mecanismo, hay fanáticos de cierta banda o cantante que memorizan cada contraseña asociándola a una canción diferente, cuyo título puede usarse textual o extrayendo las iniciales.


Gente muy futbolera también puede crear claves valiéndose de apellidos de jugadores del equipo que salió campeón en determinado año inolvidable.

 

Una misma base y variaciones por sitio


Finalmente, para no usar la misma clave en todos los sitios, también se puede acudir a reglas simplificadoras. Una muy efectiva es que todas las contraseñas a utilizar tengan siempre estos tres elementos:


  • Un componente invariable. Por ejemplo, el código "/MeGuMiCa13/", derivado de la frase del ejemplo anterior ("Me gusta mirar canal 13"). Eso se usará en todas las claves, como una base.
  • Un componente variable. Es un agregado que será diferente en cada uso puntual. Por ejemplo, para el banco usar "/MeGuMiCa13/Ba" y para el email, "/MeGuMiCa13/Em". O, mejor, "B/MeGuMiCa13/A" para el banco y "E/MeGuMiCa13/M" para el email.
  • Un indicador de versión. Finalmente, puede haber un número extra que vaya sumando o restando unidades cada vez que se pida cambiar la contraseña. Por ejemplo, "B/MeGuMiCa13/A-V1" (para la primera versión), luego "B/MeGuMiCa13/A-V2" (para la segunda), etc.

Con todos estos trucos, la memoria sólo deberá recordar una frase sencilla. Y todo el resto, aunque se olvide, se podrá reconstruir con sólo recordar las reglas de creación utilizadas.

 

Fuente: CLARIN

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